marzo 21, 2006

Desde el alma

Hoy es el Día Mundial de la Poesía. Debería quizás escribir algo, rendirme a mis versos. Ya he leído algo de Mallarmé, insigne poeta donde los haya, pero mi inspiración, reseca y ajada, es incapaz de abrir sus labios y susurrar la más mínima palabra hermosa. Es incapaz; el tedio, la ira, el sentimiento de frustración, las ansias de cambio, la necesidad de libertad... todo ese cúmulo de sentimientos se reúne para hacerme sentir hundido, cada vez más hundido. No consigo esgrimir palabra sensata, sólo encadeno letras que van formando párrafos de desesperación que no tienen más belleza que el punto final que acompaña a cada frase suicida que busca su fin.

Las horas que no paso en clase o los momentos que estudio (y cada vez me cuesta más, vive Dios, qué harto estoy) son interminables sucesiones de tedio que me aburren, me aburren, me aburren... incansables, como un desfile de marionetas clónicas que al son de una música inaudible sólo pudieran desfilar delante de mis ojos, agotándome, un mar de aguas de cristal sin más mareas que una bajamar fría y sucia.

Me siento atrapado, como un preso que no ve más cielo que el rincón enrrejado de su ventana ni más mundo que aquello que sus sueños es aún capaz de crear o recordar. La maldita soledad (llámenle deseo o llámenle sensibilidad) me atrapa, me condena, me roba mis energías. Necesito un cambio de vida, algo nuevo, un giro radical de la rutina que acaba conmigo. Echo de menos a esa gente con la que antes podía hablar de cualquier cosa, con la que tomaba un café al abrigo de todo lo que habíamos vivido juntos. Me gustaría volver a moverme entre torrentes de gente con las que vagaba entre sonrisas, con las que podía hablar.

He olvidado cómo encender la chispa, como encandilar a una persona, cómo despertar el interés de una nueva compañía, cómo no quedar como el payaso del rincón, cómo enamorar y empezar desde el principio. He perdido esa ilusión y el mechero que encendía esa mecha.

Me he cansado de vagar a contracorriente.

¿Dónde me perdí? ¿Cuándo me equivoqué de camino, en qué parte de la senda huí de la ruta? ¿Qué es realmente lo que pasa, donde he dejado olvidada la alegría? ¿Porqué todo es sufrimiento, de pronto, todo es más duro, más gris, todo es más oscuro y más frío?

¿Dónde, realmente, me olvidé de cómo vivir mi vida?