marzo 12, 2007

Reflexionemos

Se equivocan de lleno. No pienso montar un numerito, ni llorar ni patalear. Espero, deseo, que estéis leyendo esto, palabra por palabra. Me desentiendo, completamente, de todo el tema. Pintad un mural, bailad una jota o jugad a la guerra nuclear. Personalmente, me da igual. Quizá, hace algún tiempo, habría prestado un mínimo de atención, hasta habría asentido con entusiasmo, pero todo caduca. Hay una anécdota en la Historia que me apetece recordar. Os la merecéis, con un fuerte abrazo y un aplauso emocionado al unísono de todos los que os tienen que mirar desde debajo de vuestros pies.

Cuando acababa la II Guerra Mundial y el Fin del Reich empezaba a verse más claro que el agua, Hitler desarrolló la pequeña manía de, encerrado en compañía de sus mapas tácticos, mover banderitas por Europa que representaban divisiones inexistentes, imaginando una nueva ola de poder que subyugaba el mundo bajo el poder Ario.

Espero que hayáis tenido la paciencia de poder leer hasta aquí, y ahora quiero imaginaros con una ceja enarcada preguntándoos, ‘¿y esta anécdota a qué viene?’ Bueno, muy sencillo: es en vuestro honor, para que os veáis reflejados. Yo elegí el mundo real: vosotros podéis seguir moviendo vuestros ejércitos fantasmales mientras imagináis que nos abatís y capturáis dominándonos por un Reich de mil años.

Vosotros mismos lo dijisteis: podéis escoger, y hemos aceptado. ¿A qué vienen ahora esos rostros de sorpresa? ¿No éramos libres? Pues como podemos escoger, yo escojo: escojo pasar del tema. Venga, a jugar a la petanca: perdedores.


Etiquetas: ,

febrero 18, 2007

Pesadilla en el parque de atracciones - Los Planetas

Quiero que sepas que ya me esperaba
que esto ocurriera y que no pasa nada
Que sólo me da la razón y que he estado aprendiendo
de cada momento que he estado contigo
Y pienso aplicar contra mis enemigos
tus tácticas sucias de acoso y derribo
Que también he sacado algo bueno
de todo este enredo
Y quiero que sepas
que espero que acabes colgando de un pino
cuando veas lo imbécil que has sido
cuando veas que lo has hecho fatal
Y que quiero que sepas
que ha sido un infierno estando contigo
Que el infierno es lo mas parecido,
te pareces un poco a Satán

Quiero que sepas que me he acostumbrado
a tus putas escenas de "ahora me largo"
Lárgate ya de verdad que sería una suerte
si no vuelvo a verte en los próximos años
Por mi que podrías tirarte de un tajo
que ya lo que hagas me trae sin cuidado
Si me pongo a pensarlo un momento prefiero, prefiero
Asi que ya sabes que espero que acabes pegándote un tiro
Cuando veas lo imbécil que has sido
Cuando veas que lo has hecho fatal
Y que quiero que sepas que ha sido un infierno estando contigo
Que por poco acabas conmigo
pero soy difícil de matar
Y que quiero que sepas que ha sido un infierno estando contigo
Que el infierno no es tanto castigo
Te pareces bastante a Satán.

Etiquetas: ,

febrero 15, 2007

Post-Valentín

Ahora ustedes se esperan que yo, sentado al teclado de mi ordenador, dedique mi tiempo a hablar de las estupideces que obra un día como San Valentín en la naturaleza humana. Y en cierto modo, podrían no equivocarse, aunque en realidad es todo estupidez concentrada en una cabeza demasiado pequeña para comprender muchas cosas. Por supuesto, que sí, auténtica estupidez bien concentrada, prensada y convenientemente aliñada para hacer una buena ensalada de ideas absolutamente intragables.

Vamos, la mente de un frustrado en toda regla, que por alguna razón (quizás disfunciones sexuales, una lengua demasiado larga, ecos entre sus dispersas neuronas, o desidia en cantidades excesivas, o quizás tan sólo consumo de alcohol a deshoras o sustancias alucinógenas concentradas en pastillitas) siente el impulso de discutir, discutir, discutir y discutir. Pero lo peor (porque tomando la discusión como diálogo establecido en dos o más partes donde los enfrentados ponen en debate un libre intercambio de ideas que pueden estar más o menos aproximadas entre sí) no es que discuta, es que lo hace por malmeter, por tocar la moral, sin venir a cuento, por dárselas de super entendido. Mirad todo lo que sé, jo-jo-jo, os he chafado la ilusión con mis profundos conocimientos sobre la vida y sus desidias. Sin dar argumentos, simplemente es que lo he dicho yo, señor del saber, el mago de las declinaciones y el héroe que va a salvar al mundo el día que nos regale uno de sus mocos milagrosos. El aguafiestas perfecto. Un puto idiota, que por lo visto no tiene nada mejor que hacer que tocar los huevos. Un Dan Brown de madrugada. Así que calma, vaquero. Vuélvete a Texas a inseminar vacas.

Y no es por nada, diría que no es por criticar, pero es por criticar: es que usted es de gelatina, Señor Cabeza. Es de gelatina...

Etiquetas:

febrero 06, 2007

La pecera

Hay una clase de personas que deciden que lo mejor que pueden hacer es quedarse dentro de su pecera personal, con los cristales tintados, suministro de oxígeno y con tres comidas diarias, alejado de cualquier noticia, suceso o indirecta que el mundo exterior pueda dedicarles. ¡Dios les libre! Ellos han comprado ese mundo y nadie les podrá convencer de lo contrario. Tanto mejor, su postura permite a otros ahorrarse las interminables charadas de su opinión supervitaminada y mineralizada, y que viva la Pepa.

Por alguna extraña razón, les da igual que fuera se vaya el mundo a la mierda, que les llamen esto o lo otro, que quieran hablar con ellos o mandarles a la mierda, que tengan las horas contadas o que la abuela fume maría. Ellos, glub-glub, son felices en su pecera de cristales tintados. Claro, que hay que especificar que, como os famosos espejos de la policía, los cristales de su pecera les permiten a todos verles y reírse de ellos, pero ellos son incapaces de ver nada del mundo exterior. Va a ser divertido. Tan divertido como cuando asuman las consecuencias de haber metido pirañas en el acuario.

Resumiendo: que la habéis cagado, joder; y aún no habéis sido capaces de daros cuenta. Dedicaros a la petanca, perdedores.

Etiquetas: